Casi son las cuatro de la tarde. Se abren las puertas de nuestro colegio y... una cruz de guía pequeña, se pone en la calle. Detrás y acompañando al Señor, pequeñas costaleras, nazarenos, mantillas y monaguillos abren una nueva primavera. Empezamos a avanzar por los caminos que rodean al colegio, bajo un techo de azahar y en ese momento... nos gustaría eternizar el tiempo.
Pongamos en la memoria, aquellas mantillas de papel, que años atrás, no hace tantos, se paseaban por estos mismos lugares. Entonces y ahora, tarde de sol, piropos, palmas, vítores, pasos menudos que se acercan, se miran en las caras de sus padres, alargan las manos y en ellas ponen todo el cariño de que son capaces.
Las mayores del colegio, nos acompañan a ratos y ponen en la tarde una nota de color con su música. Gracias por el tiempo que han dedicado a los ensayos, la ilusión que han puesto en ellos y la disciplina con que han sabido estar y se han dejado guiar.
Ya dentro, todos hemos acompañado a María Santísima en su dolor y con un Padre Nuestro en el que todos hemos participado, hemos puesto un punto y seguido y hemos empezado la cuenta atrás para el próximo año.
Gracias a esos padres que han sabido estar junto a nosotros demostrando su cariño y su saber estar.
¡Que todos tengamos una buena Semana Santa.!
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